Catalina Charquero

Cuando estaba terminando la secundaria nos informan que había una posibilidad de becas para los alumnos que continúen su formación universitaria, el requisito era tener buenas notas y que realmente se necesite esa ayuda económica, los interesados debíamos escribir una carta solicitando la beca, así fue como conocí a las Señoras de San José.

En el 2007 comencé mis estudios, me formé en la Universidad de Buenos Aires, estudié Licenciatura en Obstetricia, una carrera hermosa que todos los días me llena de satisfacción y me hace sentir orgullosa de mi vocación. Desde el primer momento las Señoras me apoyaron en todo sentido, no solo en la parte económica que eso me ayudaba a solventar mis gastos, viáticos, apuntes, viandas y de mas, sino también en la parte emocional que es muy importante, los primeros años fueron muy difíciles, agarrar el ritmo de estudio me costó, empezar a estudiar libros enteros cuando en la secundaria era quizás un capitulo, no fue fácil, pero sentir el apoyo de ellas me ayudaba a seguir adelante. Teníamos un encuentro mensual donde charlábamos como me estaba yendo, cuales eran mis necesidades y no solo en la carrera sino también en casa, puedo nombrar a Marcela, a Brenda, a Patty, siempre sentí su apoyo, su cariño y eso era también un empujón para seguir adelante y esforzarme al máximo para de alguna manera demostrar que su ayuda no era en vano.

Los primeros años de la carrera me costaron mucho, pero como siempre tuve, gracias a Dios, la vocación muy a flor de piel, nunca baje los brazos, yo vivo en Moreno, zona oeste, y tenía dos horas de viaje todos los días para llegar a la facultad, fue un sacrificio enorme, los viajes en tren eternos, las horas de cursada, las prácticas en los hospitales, todo costó mucho, pero nada fue en vano, el 15 de diciembre del 2014 fue uno de los días más felices de mi vida, cumplí mi primer sueño, me recibí, nada más hermoso que sentir esa satisfacción de haberlo logrado, de haber llegado a la cima, y nunca me voy a olvidar de la gran ayuda y apoyo que recibí de este grupo hermoso de mujeres que se interesan por el bien de los demás sin recibir nada a cambio, hay muy pocas personas así y tuve la suerte de conocerlas, siempre voy a estar eternamente agradecida, mi logro también es de ellas, ellas tuvieron mucho que ver en que lo haya podido lograr, los ocho años que me llevó recibirme siempre estuvieron conmigo en todo sentido, GRACIAS.

Hoy soy residente en el Hospital Mariano y Luciano de la Vega en Moreno, puedo decir que mi objetivo de poder entrar a la residencia también está cumplido, la residencia dura cuatro años y es donde voy a adquirir toda la práctica y terminar mi formación para el día de mañana poder desenvolverme sola en el ámbito profesional. Ya me siento realizada de haber podido recibirme, de estar donde quiero estar, acompañando a las mamás en momento más hermoso de sus vidas como lo es el nacimiento de un hijo, acompañarlas durante todo su embarazo y asistir sus partos me hace sentir muy feliz, me emociona cuando recibo ese gracias por ayudar a que hijo nazca y yo traslado ese gracias a ustedes Señoras de San José, GRACIAS POR HACER MI SUEÑO REALIDAD, nunca las voy a olvidar.

Catalina