Florencia López

A la comunidad de Inst. Fahy:
Les escribo esta carta para contarles cómo fue mi experiencia al egresarme del colegio y de qué
manera logré terminar mi carrera.
Finalicé mis estudios secundarios en el 2009, y para ese entonces, yo quería estudiar Medicina.
Cuando llegó el momento de inscribirme en la facultad, me di cuenta de que no estaba segura si iba
a poder soportarlo entonces decidí anotarme en Traductor Público en la UM; carrera que yo sentía
que me iba a resultar más fácil debido a que siempre estudié Inglés.
Para ese entonces ya me había puesto en contacto con las Sras. De San José, cuya representante en
el colegio, Marcela, fue mi primer acompañante.
Durante el año que cursé en Morón, ella y Brenda, me brindaron su apoyo y ayuda económica.
Teníamos reuniones periódicas en dónde les contaba mis avances y les presentaba la libreta.
Cuando llegó diciembre yo había conseguido un trabajo en Martínez durante el turno noche, lo que
me dificultó presentarme a rendir y decidí abandonar la carrera.
En el fondo yo sabía que no era lo que me gustaba ni lo que yo quería para mi vida.
Me tomé un año sabático donde hice algunos cursos cortos (como para no perder el hilo del estudio)
y trabajé.
Durante el verano (año 2012), decidí buscar una carrera que me representara, que no tuviera
aquellas materias que yo sabía que me iban a trabar la carrera (Matemática nunca fue mi fuerte) y
sobre todo, que fuera corta y con rápida salida laboral.
Fue ahí que conocí al IUPFA (Inst. Universitario de la PFA) y decidí inscribirme en el curso de
ingreso de Calígrafo Público Nacional.
Esta decisión se la comuniqué a Marce, quién se alegró de la noticia y decidió mantener el apoyo
(afectivo y económico) que habían tenido anteriormente para/con la otra carrera.
Allí la conocí a Ceci, quién fue mi tutora durante la carrera. Siempre al pié del cañón: con llamadas
previas a los exámenes, mensajes para ver cómo estaba… pero sobre todo, el mejor regalo que me
pudo haber hecho: regalarme mi título intermedio. Un gesto con el cual me demostró que ella (y el
grupo humano con el cual trabaja acompañándonos) realmente se interesan en que podamos salir
adelante, tanto como profesionales como humanamente mejores.
Mientras cursaba daba clases particulares en casa, así también podía tener unos ingresos extras, pero
esta vez, sin quitarle tiempo al estudio.
Fue duro, tuve mil altibajos, pero siempre acompañada de un grupo de personas excelentes que me
hizo seguir adelante.
Hoy, ya egresada, solo me quedan palabras de agradecimiento para Marcela, Brenda, Cecilia, Raúl,
y todos los que forman la Asociación. Sin ellos, me hubiera costado el doble estar acá.
Mi consejo: aprovechen esta oportunidad única que les están dando y no lo vean como una beca,
sino como un empujón para seguir y poder formarse profesionalmente.