Historia

A mediados del siglo XIX llegaron a nuestro país los primeros inmigrantes irlandeses, huyendo de la persecución religiosa a los católicos y de la pobreza.Marion Murphy de Mulhall

Nuestro país los acogió generosamente y se establecieron mayormente en el campo, ya que su origen campesino los habilitaba para trabajar como pastores, peones y mayordomos.

Pasaron los años y con honestidad y trabajo duro la comunidad irlandesa en general prospero y creció.

A fines del 1800, durante la presidencia de Juárez Celman, llegan, a bordo del City of Dresden, el 8 de febrero de 1889, unas 1.000 familias que escapan de una feroz hambruna en Irlanda.

Fallaron los preparativos para acoger adecuadamente a tan numeroso grupo y muchos, sin dinero, ni trabajo ni idioma, atravesaron penosísimas situaciones y murieron, dejando atrás a huérfanos.

Las esposas e hijas de los irlandeses ya bien establecidos se unieron formalmente en 1891 para acoger a los hijos de estas familias desafortunadas, creando la Asociación liderada por Marion Murphy de Mulhall. Su creación estuvo marcada por la necesidad de dar cobijo, alimentar y educar a niños irlandeses que habían quedado huérfanos, en total abandono y a la deriva en un país extranjero de lengua desconocida. Obtuvo personería jurídica en 1897.

Estas pioneras trabajaron incansablemente para “brindar educación, valores católicos, proveer bien espiritual y material y formar hombres útiles para la sociedad”, como dicen sus estatutos.